Mirá, pero volviendo a lo que te estaba contando, si querés ver con tus propios ojos cómo era todo esto, hay dos lugares que ya tuve el placer de visitar más de una vez y que no te podés perder:
El Pucará de Tilcara: queda en la ciudad de Tilcara en Jujuy, es una fortaleza que usaban los omaguacas. Cuando llegaron los incas, lo convirtieron en un punto estratégico. ¡No sabés qué hermoso que es! Está en un cerro con una vista tremenda de la Quebrada de Humahuaca. Te parás ahí y sentís que viajaste en el tiempo.
Y el otro son Las Ruinas de los Quilmes: están en Tucumán y es uno de los lugares donde se puede ver cómo vivían estas comunidades antes de la llegada de los españoles. Queda en Amaicha del Valle, donde también podés ir a un observatorio astronómico en el que podés sentir la inmensidad de los valles al observar las estrellas.
¿Y qué queda hoy de todo esto? Mucho más de lo que parece. Primero, la mayoría de la gente en Salta, Jujuy y Tucumán es descendiente de estas comunidades. Después, hay un montón de costumbres que siguen vivas:
En agosto se hace la fiesta de la Pachamama, donde se le da de comer y de beber a la Tierra para agradecerle todo lo que nos da. Ya dentro de poco voy a hacer un episodio solo para hablarte de esta celebración. Todavía se usan yuyos medicinales, o sea, hierbas medicinales, para curar dolencias, igual que hace siglos. La forma de cultivar en pequeñas chacras o granjas sigue siendo la misma que usaban los pueblos indígenas.
Y muchas comidas que comemos hoy en día ya eran comunes antes: humitas, tamales, choclo; y también era común la cría de llamas.
Si querés seguir aprendiendo sobre el Noroeste Argentino mientras practicás tu español argentino en grupo,
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